El placer de ver cine no solo consiste en este hecho, sino también en tener el gusto de compartir lo que disfrutamos, el placer de la lectura es necesariamente solitario. Lectura y cine se entrelazan y leo anécdotas deliciosas que, imagino, fueron originadas por el efecto de una mirada porque Marlene no es provocativa, es autentica, es saludable para todas las mujeres.
Me deleito en aquellos momentos que son la explicación de por qué esta película y no otra, en el despegue incontrolable que se convierte en novela ¿O es pura realidad? La eterna pregunta que una vez llegados aquí no tiene la más mínima importancia para mí. Lo importante es vivir la vida por uno mismo; tener la urgencia y la satisfacción de acabar con una relación cuando otro amor te está esperando a la vuelta de la esquina, como decía Marlene Dietrich y, como dice Zoé Valdés, saber que siempre habrá un hombre que nos quiera y nos quiera cortar las alas.




Me has dado una gratísima sorpresa con este post. Nuevamente gracias.