Concha Méndez es de una ternura arrolladora. Su atractivo radica en la mezcla entre ingenuidad y valentía. Y, efectivamente, el recuerdo siempre será más hermoso que las flores mismas:
“En el Palacio del Cristal del Retiro se presentó, tiempo después, una exposición de pintura iberoamericana, en cuya inauguración Federico [García Lorca] ofreció una lectura de poemas. En aquel espacio transparente, con vista a la parte alta de los arboles, a las copas frondosas, ahí se me transformó el mundo. Federico recitaba expresándose con las manos; no era sólo de la voz de donde emanaba la poesía, sino de todo su cuerpo. Yo iba vestida con un traje blanco, sin mangas, de seda gruesa, en la cabeza un sombrerito de fieltro morado; lo recuerdo porque mientras escuchaba a Lorca empecé a sudar: “Esto también lo hago yo” -me decía-. Tuve una convulsión terrible. Sufrí tal descubrimiento que me quedé encharcada. Al terminar le entregué un ramo de flores que había llevado conmigo y las fue repartiendo entre las gentes: “Las regalo todas -me dijo- porque el recuerdo será más hermoso que las flores mismas”. Quedé contentísima. Y fue esa noche, al volver a casa, cuando, en silencio, por la alegría, escribí mis primeros poemas.”
Fragmento de Concha Méndez. Memorias habladas, memorias armadas. Ed. Mondadori España, S.A., 1990.


Hola, y gracias por compartir el encuentro tan bonito que tuvo Concha consigo misma al escuchar y presenciar al gran poeta Lorca. Me encuentro haciendo un estudio sobre la obra de Concha Méndez y he tenido grandes dificultades adquiriendo sus libros; sobre todo el libro que escribió sobre ella James Valender. Tienes alguna sugerencia para resolver mi dilema? Vivo en California y la cosa está dificil.
Gracias,
Cynthia