La brutal represión de un gobierno que no perdona.
Veinte años de hermetismo del Gobierno chino sobre la masacre. Tan solo existen especulaciones sobre el numero de muertos, se desconoce la cifra de los condenados a muerte que fueron ejecutados. Human Rights Watch cree que son más de 100 los detenidos que aún continúan en prisión.
A partir de abril de 1989, trabajadores, estudiantes y otras personas empezaron a congregarse en la Plaza de Tiananmen de Beijing y otras ciudades. La mayoría estaban manifestándose pacíficamente por un sistema político plural. Cuando las protestas seguían sin disolverse a finales de mayo, el gobierno impuso la ley marcial y autorizó al ejército a emplear la fuerza letal para sacar a los manifestantes de las calles. En el cumplimiento de esta orden, el ejército mató con sus disparos a un número no declarado de civiles no armados, muchos de los cuales no tenían relación con las protestas. En Beijing, algunos ciudadanos atacaron los convoyes del ejército e incendiaron los vehículos cuando los soldados se dirigían a la ciudad. Tras los asesinatos de civiles, el Gobierno chino emprendió una campaña nacional de represión y detuvo a miles de personas acusadas de “contrarrevolucionarias”, y de delitos penales como los ataques incendiarios y la alteración del orden público.


Esta fue una de las masacres más terribles y silenciadas de la historia.