La película Che, el argentino de Soderbergh, el Che y 50 años de revolución cubana.
A mí me gustaría ver la otra película, la película de los que intentan humillar a los que piensan diferente; la película de los que sufren condenas de 30 años de prisión por pensar diferente, en cárceles donde no podría vivir ni una cucaracha; la película de los que han soportado el duro tacón de una dictadura que se promete interminable; la película de los que tienen que ver y oír constantemente la letanía de una apología obsoleta, en la calle, en la televisión, en la boca del vecino; la película de la tragedia humana de los que han tenido que abandonar su casa, su familia y su patria, la película de los que sufren el descrédito por tomar esa decisión.
Ya sé, esto no vende. Vende embadurnarlo todo con un halo de misterio, ver la vida por los ojos de un iluminado, matar y morir por un ideal es mucho mas romántico. Entonces, sería conveniente dejarse conducir por la realidad que, de cualquier manera, pretenden maquillar y el resultado puede ser que sorprenda mucho más que la propia película, porque la realidad supera, siempre siempre, la ficción. Y sino piensen en el desplome de las torres gemelas de N.Y., quien lo habría sospechado.
En definitiva, no sé que tiene de atractivo fajarse a tiros por imponer una ideología, masacrando pueblos enteros en nombre de una revolución. Escuchen a J. Machover en la presentación de su libro La otra cara del Che, recién publicado en español. Aquí.
Mary Anastasia O’Grady en The Wall Street Journal (aquí completo en español):
Hay algo interesante en el hecho de que la élite de Hollywood, supuestamente de vanguardia y contracultural, haga causa común con el establishment privilegiado de Cuba en 2008. Sus víctimas —artistas, músicos, activistas de derechos humanos, periodistas, bloggers, escritores y poetas y otros a quienes les quitaron la libertad de conciencia— merecerían solidaridad por parte de sus colegas que viven en libertad. En cambio, un vanguardista consumado como Soderbergh se pone del lado del politburó.
El régimen cubano ama a sus apologistas. Los protegen y desvían las críticas internacionales mientras en casa el régimen brutaliza a su gente. Informes desde la isla indican que desde que Raúl sucedió a Fidel en 2006, la represión ha empeorado.
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Uno de los cautivos de Castro es Oscar Elías Biscet, un médico afrocubano que es reconocido por su compromiso con la resistencia pacífica y que cumple una sentencia de 25 años. Cincuenta y ocho periodistas, escritores y defensores de la democracia encarcelados en 2003 también languidecen en las deplorables cárceles de Fidel. El número total de prisioneros políticos no se conoce, pero sin duda es mucho mayor.
Las fuerzas de seguridad estatal y las brigadas de respuesta rápida —también conocidos como matones a los que se les paga para maltratar a los disidentes— han trabajado a tiempo completo este año. Pero a pesar del terror y la amenaza del encarcelamiento, el espíritu cubano aún lucha por la libertad.
Y como el espíritu cubano aún lucha por la libertad, un buen año debe comenzar con un buen libro. Jaime Bayly entrevista a Zoé Valdés en los estudios Mega TV de la televisión de Miami. La escritora presenta su último libro La ficción Fidel, un ensayo novelado esclarecedor, sin desperdicio.






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