Desidia total. Lo peor es que empañan el trabajo y la vida, que es casi lo mismo, a los auténticos profesionales de la medicina. Desidia como un arma de doble filo porque no es lo mismo amasar pan en una tahona que dedicarse al cuidado de bebes en estado crítico. Desidia que desemboca en un error imperdonable. ¿Habría trascendido a la prensa de no haber sido el bebe de Dalilah? ¿Qué podemos esperar de los trabajadores sanitarios cuando la rutina hace mella?
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