Cruzar México para llegar a los Estados Unidos marca la diferencia entre la pesadilla mexicana y el sueño americano. La policía mexicana gasta unas pintas a lo Mad Max que miedo da preguntarles la hora, y el ejercito tiene una extraña consideración con las armas, parecen moneda corriente, he podido ver una especie de ametralladora sin vigilancia en uno de los numerosos puestos de control en la carretera que une Belize y Guatemala con el norte de Yucatán, zona clave del transito de la droga hacia los Estados Unidos. En el video Uli Stelzner presenta su documental, Asalto al sueño, en Nueva York, una historia de sueños que se van despedazando, filmada por una sola persona con una pequeña cámara digital.


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