Análisis de la situación económica emocional por M. Varsavsky.
Durante la fiesta la gente estaba especialmente contenta, bailaba con entusiasmo, charlaba incesantemente, bebía, reía. Cuando indagué un poco lo que empecé a notar es que este cumpleaños tenía algo parecido a las fiestas de los años 30 en la que la gente, como se ve en las películas, perdía su patrimonio pero igual se iba de marcha. Porque cuando hablaba con tal o cual invitado me encontraba que todos, salvo uno habían perdido mucho (el que ganaba era un amigo trader que estaba shorteando), algunos ya habían perdido sus trabajos o en el caso de arquitectos o contratistas independientes, se habían quedado sin proyectos. Pero esto no importaba durante la fiesta. Todos tenían ganas de pasar un buen rato. Quizás los momentos de pérdida material sirven para repensar. Luego de pasarse semanas frente a las pantallas viendo como el patrimonio personal se había reducido a niveles de hace 10 años, viene una nueva ola de claridad que te dice, vale, soy más pobre, pero….¿tengo amigos? ¿tengo familia? ¿estoy sano? ¿qué es lo que me hace realmente feliz?
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En medio del concierto lo que sentí es unas enormes ganas de disculparme hacia mis seres queridos por perder el norte del amor. Y mi sensación es que otros de los emprendedores que estaban ahí escuchando a esa noble señora pensaban igual. Nada mejor que una fiesta con viejos amigos, en mi caso algunos de más de 20 años de amistad, para centrarnos en lo fundamental de la vida. Debe ser por eso que la gente siguió haciendo fiestas durante la depresión de los años 30 y por eso que la madre de David nacida en el mítico 1929 nunca paró de tocar el piano para sus amigos. Gracias David por el maravilloso cumpleaños. Gracias por hacernos ver lo que realmente vale.


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