Maruja Mallo vuelve a España en 1961, después de casi 30 años de exilio. De su pasado apenas quedaban referencias, su figura y su persona ya no eran representativos de una época que era prioritario olvidar, donde las modernas, las mujeres de la vanguardia de los años 20 y 30, se equiparaban a los hombres en el talento y lo intentaban en el comportamiento.
Envuelta en su abrigo de piel de lince, zapatos de plataforma y un maquillaje exagerado, Maruja Mallo no dejó de reivindicar su identidad, amparándose en aquellos artistas que fueron tan importantes en su vida: Dalí, Buñuel, Lorca, María Zambrano, Neruda, Miguel Hernández o Rafael Alberti, con quien tuvo algo más que una relación artística durante siete años.
Maruja Mallo murió en Madrid en 1995 a los 93 años de edad.
La sorpresa del trigo, 1936. Colección particular.




A esta pintora me la descubriste tú. Gracias.