La infancia es trascendental para la vida del hombre. Maléfica influencia la de la tradición o educación atávica. En la Escuela de Bellas Artes de Madrid, donde ingresé, conocí a Dalí, que me presentó a Lorca y a Buñuel. Salíamos mucho juntos Dalí, Lorca, Margarita Manso y yo. Ibamos al jazz, yo escondiéndome porque no hubiera estado bien visto que una señorita frecuentara esos sitios. Recuerdo a Federico enseñándonos los negros a través del pippermint. Iniciamos la moda del sinsombrerismo. Margarita y yo teníamos planeado cortarnos el pelo como si fuéramos chicos, e irnos a Silos. Recuerdo el día en que llegué en bicicleta hasta el altar mayor de una iglesia en Arévalo; era una misa solemne y salí con mucha calma saludando con el brazo, entre el estupor de los fieles, que me tomaron por un ángel de Fra Angélico.
Maruja Mallo. Entrevista de Santiago Amón y Juan Manuel Bonet. Aquí.
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Estrellas de mar. Oleo sobre lienzo. Maruja Mallo, 1952. Mucho mejor a un par de metros de la pantalla.


Cuidado no te acusen de plagio por escribir sobre los ángeles, jajajajaja.