La verdad oscila entre una mirada presa en lo definitivo y su propia luminosidad, bien alta como un estandarte, como una conquista. Me cautivó la profundidad de sus ojos negros que no dejan de buscarte y su rotundo cuerpo afianzando su poder. Los dedos se abren sobre la tierra, encuentran el apoyo necesario para constatar lo que hasta ahora creíamos era tan sólo pura abstracción. Una vez más la pintura se desborda, categórica.
A Juan Abreu, pintor.
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La Verdad de Jules Lefebvre se encuentra en el Musée d’Orsay, excepto hasta el 22 de abril en la Fundacion Mapfre (Pº de Recoletos, 23).



Gracias, belleza, por la dedicatoria. “La verdad” es que se parece mucho a ti.
Una delicia.
Besos.