Si Kay Sage estuvo confinada en los márgenes del surrealismo es allí donde hay que buscar el centro. El apoyo que supo ser Sage para Tanguy nunca fue correspondido, Tanguy reinaba. El destino no parece frenar a Sage, ambos pintan en estudios independientes y ninguno sabe del trabajo del otro, ambos exponen en galerías y museos pero por separado. Referirse a Sage es nombrar a Tanguy y no debería ser así porque pienso que en numerosas ocasiones llegó a superarle, trasladando el mundo de los sueños a su propia esencia con una clarividencia absoluta. Kay Sage se suicidó con un tiro en el pecho, ocho años después de la muerte de su compañero y después de dedicarse durante cuatro años a la realización de una exposición retrospectiva de Tanguy.


En esta hora de la madrugada que viajo por la red y me tropiezo cosas que van desde lo bueno a lo infame, llegar a tu espacio es un alivio bien reconfortante. Te puse en mi lista de enlaces y soy yo y no tú quien debe agradecerlo. Saludos
Denis